martes 10 de febrero de 2009

Derrotemos el ajuste de los K. Editorial de Convergencia de Izquierda número uno.

Derrotemos el ajuste de los K... Editorial Convergencia de Izquierda número 1. (Ver periódico clickeando aquí)

El derrumbe de la economía mundial ya está afectando a nuestro país. De crecer a un ritmo anual del 7,5%, bajó en la última parte de ese año a un 2% (Clarín 23/1/09).En 2008 se recaudaron $12.000 millones menos de lo previsto por impuestos a las exportaciones, IVA y aportes sociales.

La baja de los precios internacionales y la caída exportadora provocaron la pérdida de miles de puestos de trabajo (sólo en el gremio metalúrgico se liquidaron 8.300).Para colmo, la dura sequía que afecta prácticamente a todo el territorio nacional, agregará una cuota negativa en la actividad agrícola, una de las bases en las que se sustentó el “veranito económico” kirchnerista.

En ese contexto las multinacionales no han dejado de saquear los recursos y de apretar las tuercas del ajuste, llevándose más de 9.000 millones de dólares en el 2008 y un total de 130 mil millones durante el período gobernado por el gobierno Justicialista.

Cristina, lejos de responder a los reclamos populares, salió a socorrer al imperialismo y a los patrones nacionales e internacionales, prometiéndoles cumplir con todas las deudas y aplicándonos un tremendo tarifazo. El próximo paso del gobierno será jugarse a congelar los salarios durante un período, concertando para eso “aumentos” por debajo de la inflación por varios meses o años.

Para lograrlo cuenta con la complicidad de la dirección sindical, que tiene la política de “no hacer olas”, como lo demostró Moyano, que en vez de ponerse al frente de la lucha empacó sus valijas para viajar con Cristina a Madrid.

Por suerte las bases obreras y populares hacen lo contrario de lo que recomiendan estos burócratas. Así fue como cientos de vecinos de capital y del conurbano se concentraron delante de la quinta presidencial de Olivos para repudiar los aumentos tarifarios; otro tanto sucedió en Mar del Plata cuyo consejo deliberante exigió la anulación del tarifazo (ver página.5).

Otro acontecimiento trascendente sucedió en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, donde tuvo lugar la primera movilización conjunta de obreros metalúrgicos y chacareros, reclamando contra los despidos. Los ruralistas y los empleados de Paraná Metal cortaron la ruta y se manifestaron a favor de continuar la pelea unitaria contra el ajuste que liquida empleos y acaba con los pequeños productores.

Esta reacción unificada ocurrió a los pocos días de la huelga de los obreros de General Motors en Rosario y de las marchas protagonizadas por los metalmecánicos de Córdoba, quienes preparan nuevas acciones para estos días.

Hay que unificar los reclamos entre todas las fábricas de cada gremio y con los trabajadores de cada región, pero también con los distintos sectores populares que resisten el plan dictado por Cristina y ordenado por Obama. Hay que pelear duro para frenar las suspensiones con reducción salarial, como la que pretenden imponer en Volkswagen y los despidos en todas las ramas de la industria, el comercio y los servicios.

Para salir de la crisis manteniendo el poder adquisitivo de los salarios, evitando la pérdida de miles de puestos de trabajo y defendiendo las conquistas que aún existen, no existe otra manera que pelear duro. Hay que rodear de solidaridad a todas las luchas, como la que están protagonizando los trabajadores de IVECO Córdoba, que realizaron una asamblea en la puerta de la fábrica y rechazaron los 300 despidos acordados entre la dirección del SMATA y la patronal.

Desde cada fábrica y oficina hay que hacer asambleas para exigirle a la conducción de las CGTs y la CTA que decreten paros regionales y un paro nacional por la rebaja de las tarifas, la defensa de los puestos de trabajo y por el salario.

Mientras tanto, los trabajadores deben avanzar, construyendo una nueva dirección combativa y democrática que no sólo empuje a los burócratas a defender el salario y el trabajo, sino que se postule a tomar las riendas de las organizaciones obreras apenas se den las condiciones. Una nueva dirección, que apoyándose en el método de la democracia obrera, proponga una salida obrera para la crisis, para que de ahora en más los platos rotos no los sigan pagando los trabajadores y el pueblo.

Un plan obrero y popular que deje de pagar la deuda externa y ponga fin al saqueo de los recursos, para poner todo ese dinero al servicio de la construcción de grandes obras públicas que den trabajo a millones de argentinos y resuelvan los problemas de infraestructura que perjudican a la mayoría del país, levantando escuelas, caminos, fábricas y hospitales.